Dicen que el tiempo es la fuerza más poderosa, hasta más que el amor. El amor muere, el tiempo no. El tiempo perdura y transforma todo, nos cambia, se quiera o no. Uno cree que maneja el tiempo, hablamos de ganar o perder tiempo, de dejar pasar el tiempo, pero el tiempo pasa, lo dejemos o no. Dicen que uno cree que el tiempo lo arregla todo: con el tiempo él te va a amar, con el tiempo lo vas a olvidar, pero también dicen que el tiempo no arregla nada, que arrasa, y lo que rompe no se arregla.
Los arqueólogos luchan contra el tiempo, tratan de rescatar objetos, historias, y tratan de salvarlas del paso de los años, pero el tiempo avanza, avanza y avanza. El tiempo no es malo ni bueno, algunas cosas las destruye, a otras las vuelve mejores, como a un buen vino.
También están las cosas que resisten al paso del tiempo, como una silla de roble. El tiempo pasa y el roble sigue intacto, como los sentimientos nobles, que pase lo que pase no mueren.
Porque el tiempo pasa y se olvida de mí, de vos, pero aún no puede olvidarse del amor.